INGREDIENTES
- 250 ml de leche entera
- 100 ml de aceite (puede ser de girasol o de oliva suave)
- 1 cucharadita de sal
- 400 g de polvilho azedo (harina de yuca agridulce)
- 2 huevos grandes a temperatura ambiente
- 100 g de queso semicurado suave rallado (tradicionalmente queso Minas)
- 100 g de queso parmesano rallado fino
LA RECETA PASO A PASO
- Precalienta el horno a 200°C y prepara una bandeja de horno con papel vegetal.
- En una cacerola, añade la leche, el aceite y la sal. Lleva la mezcla a ebullición.
- Coloca el polvilho en un bol grande y vierte encima la mezcla caliente. Remueve con una cuchara de madera hasta obtener una masa arenosa y ligeramente pegajosa. Deja templar hasta que esté tibia.
- Bate los huevos e incorpóralos poco a poco, mezclando bien, preferiblemente con las manos. La masa irá volviéndose más elástica y homogénea.
- Añade los quesos rallados. Mezcla hasta conseguir una masa suave y uniforme. Si quedara demasiado seca, añade una cucharada de leche; si estuviera demasiado pegajosa, incorpora un poco más de polvilho. Deja reposar la masa entre 15 y 30 minutos.
- Con las manos ligeramente engrasadas, forma bolitas del tamaño de una nuez y colócalas en la bandeja dejando espacio entre ellas.
- Introduce la bandeja en el horno, baja la temperatura a 190°C y hornea durante 20-25 minutos, hasta que los pão estén inflados y dorados.
- Retira del horno y deja templar unos minutos antes de servir. Se disfrutan especialmente mientras aún están tibios.
Puedes congelarlos ya formados y hornearlos directamente sin descongelar, añadiendo 3-5 más de horno.
Para una versión más ligera y aireada (pão de queijo de licuadora), reduce el polvilho a 250 g y mezcla la masa hasta obtener una textura más fluida. Vierte la preparación en moldes de muffins previamente engrasados. El resultado serán piezas más grandes, uniformes y con un interior más hueco y esponjoso.

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