INGREDIENTES
- 1 conejo de 1,3-1,5 kg troceado
- 2 cabezas de ajo (20-25 dientes aproximadamente)
- Un buen manojo de perejil fresco (unas 5 cucharadas soperas muy picadas)
- 100-125 ml de vinagre de vino blanco (al gusto)
- 250 ml de aceite de oliva virgen
- Sal y pimienta negra
LA RECETA PASO A PASO
Salpimenta el conejo. En un mortero machaca 8 dientes de ajo con un puñado de perejil fresco y un chorrito de aceite de oliva. Unta el conejo con este majado procurando que quede bien impregnado y lo dejamos reposar en la nevera entre 4-6 horas. Antes de cocinarlo, saca de la nevera unos 30 minutos antes.
Pela y lamina el resto de los dientes de ajo. Calienta el aceite de oliva en una sartén amplia a fuego medio y fríe a fuego medio hasta que empiecen a dorarse (vigila que no se queme). Aparta del fuego, retira con una espumadera y reserva.
Retira con la mano los restos del majado que lleva el conejo (reserva para la salsa) y fríe las tajadas a fuego medio, dándole vueltas con frecuencia, hasta que esté bien cocinado y tenga un exterior dorado y crujiente (15-20 minutos). Retira y reserva.
Retira parte del aceite de la sartén (deja aproximadamente ½ vaso). Añade un gran puñado de perejil fresco muy picado y saltea apenas 10-15 segundos para que no se queme.
Incorpora el vinagre y los restos del majado reservado. Desglasa bien el fondo de la sartén, deja hervir 1 minuto y añade los jugos que haya soltado el conejo. Mueve la sartén con un ligero vaivén para que se ligue ligeramente la salsa.
Incorpora el conejo y añade los ajos fritos reservados. Cocina todo junto 2-3 minutos y deja reposar 5 minutos.
Sirve inmediatamente acompañado de patatas fritas caseras en dados y abundante pan para mojar la salsa.

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