INGREDIENTES
- 200 g de almendra molida fina
- 100 g de azúcar glas (tradicionalmente se usan unos 200 g)
- 2 claras de huevo medianas a temperatura ambiente
- 1 cucharadita de zumo de limón
- 1 cucharadita de miel
- Una pizca de sal
- Ralladura fina de 1 naranja
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- ½ cucharadita de extracto de almendra amarga
- Azúcar glas extra para decorar
LA RECETA PASO A PASO
- En un bol, bate ligeramente con unas varillas las claras junto con el zumo de limón, la sal, la miel, la vainilla y el extracto de almendra amarga. No deben montarse a punto de nieve; basta con que estén espumosas.
- En otro bol, tamiza la almendra molida, el azúcar glas, y añade la ralladura de naranja. Incorpora esta mezcla a las claras poco a poco, removiendo suavemente con una espátula mediante movimientos envolventes. Cuando la masa empiece a unirse, termina de mezclar con las manos hasta obtener una textura suave y ligeramente pegajosa.
- Forma una bola, envuélvela en film transparente y deja reposar en la nevera entre 12 y 24 horas. Este paso es fundamental.
- Precalienta el horno a 150°C. Forra una bandeja con papel vegetal.
- Espolvorea abundante azúcar glas sobre la mesa de trabajo. Forma un cilindro de unos 3 cm de diámetro y córtalo en rodajas de aproximadamente 1,5 cm de grosor. Da a cada pieza la forma típica de grano o rombo ovalado, afinando suavemente las puntas.
- Colócalos sobre la bandeja dejando espacio entre ellos. Con ayuda de un colador, espolvorea generosamente con azúcar glas y deja reposar las piezas al aire durante 20-30 minutos.
- Hornea en tres fases: a 150°C durante 5 minutos; 170°C durante 5 minutos (hasta que aparezcan las grietas características) y 160°C durante 5 minutos más. Vigila que no se doren: los ricciarelli deben permanecer bastante claros.
- Al sacarlos del horno estarán muy tiernos. Déjalos enfriar completamente antes de manipularlos y guárdalos en un recipiente hermético.

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