INGREDIENTES
- 500 ml de leche entera
- 50 g de mantequilla sin sal
- 1 vaina de vainilla (o 1 cucharada de extracto de vainilla)
- 2 huevos enteros
- 2 yemas de huevo
- 230 g de azúcar
- 100 g de harina de trigo
- 50 ml de ron oscuro
- Una pizca de sal
LA RECETA PASO A PASO
Abre la vaina de vainilla a lo largo y raspa las semillas. Pon la leche, la mantequilla, una pizca de sal, las semillas y la vaina en un cazo a fuego medio. Justo cuando empiece a hervir, retíralo del fuego y déjalo infusionar y templar 15-20 minutos.
En un bol grande, tamiza la harina junto con el azúcar. En otro cuenco aparte, bate ligeramente los dos huevos enteros y las dos yemas (solo para romperlos, sin meterles aire).
Vierte los huevos sobre la harina y el azúcar. Añade poco a poco la leche templada (retirando la vaina de vainilla) mientras remueves suavemente con unas varillas desde el centro. No batas, solo integra. Al final, incorpora el ron. Tapa el bol con film y déjalo en la nevera entre 24-48 horas.
Saca la masa de la nevera una hora antes para que se atempere. Precalienta el horno a 220°C (con una bandeja metálica dentro). Pincela los huecos de un molde de silicona con mantequilla derretida.
Remueve la masa suavemente y llena los huecos hasta ¾ de su capacidad. Coloca el molde de silicona sobre la bandeja precalentada y hornea 20 minutos a 220°C. Baja la temperatura a 180°C y continúa entre 45-50 minutos.
Saca del horno y espera 5 minutos. Vuélcalos con cuidado sobre una rejilla metálica. Al enfriarse, la corteza se endurecerá y se volverá crujiente. Consúmelos preferentemente el mismo día.
Tradicionalmente se usan moldes de cobre, pintados con white oil (una mezcla fundida a partes iguales de cera de abeja y mantequilla), y se empiezan a hornear a una temperatura inicial de 250°C.

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