INGREDIENTES
- 1 litro de leche entera
- 10 huevos medianos a temperatura ambiente
- 10-12 cucharadas de azúcar moreno (200–250 g, al gusto)
- 1 cucharada de miel
- 1 cucharada de agua de azahar
- 100 g de harina de trigo
- La piel de 1 limón (solo la parte amarilla)
- 1 rama de canela
- Una pizca de sal
- Aceite de oliva, para engrasar la cazuela
- Canela molida (opcional, para decorar)
LA RECETA PASO A PASO
- Pon la leche en un cazo junto con la piel de limón y la rama de canela. Caliéntala hasta que esté a punto de hervir. Retira del fuego, tapa y deja infusionar mientras se enfría.
- En un bol grande, bate los huevos con el azúcar moreno, la miel, el agua de azahar y la pizca de sal hasta que todo quede integrado. No hace falta batir demasiado; basta con mezclar bien.
- Añade la harina poco a poco para evitar grumos.
- Retira la canela y la piel de limón de la leche e incorpora la leche tibia lentamente mientras sigues mezclando. La textura final debe recordar a unas natillas líquidas. Deja reposar la mezcla entre 20 minutos.
- Engrasa ligeramente una cazuela de barro grande apta para horno (de unos 28–32 cm de diámetro). Precalienta el horno a 250°C con la cazuela dentro.
- Con mucho cuidado y usando guantes de cocina, saca la cazuela del horno y vierte la mezcla inmediatamente. Baja la temperatura a 220°C y hornea durante 10 minutos, hasta que la superficie empiece a dorarse y aparezcan manchas tostadas.
- Después, sin abrir el horno, baja a 200°C y continúa horneando unos 10 minutos más, o hasta que al pinchar el centro con un palillo este salga sin mezcla líquida. Si la superficie se oscurece demasiado rápido pero el interior sigue muy líquido, cubre la cazuela con papel de aluminio y deja unos minutos adicionales.
- La tigelada no debe desmoldarse. Se sirve directamente en la cazuela, tibia o fría. Si te gusta, puedes espolvorear un poco de canela molida justo antes de llevarla a la mesa.

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