Este bocadillo combina dos productos emblemáticos de la gastronomía española: el fuet, una salchicha seca catalana, y el manchego, queso elaborado con leche de oveja en La Mancha castellana.
La tradición del sabor curado y especiado del embutido y la intensidad del queso, se aliñan con aceite de oliva y un toque sutil de limón, pimienta negra, pepinillo y cebolleta.
Un bocadillo nada convencional, que recuerda a una tabla de embutidos y aperitivos de taberna, con un punto moderno y muy mediterráneo.
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